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Crecen los negocios en torno a smartphones usados

El 51% de los usuarios de celulares iPhone, y el 40% de los de Android, cambian sus smartphones apenas se vence el contrato con su operadora.

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Según un estudio realizado por la consultora NDP Group, y publicada por el New York Times, en los Estados Unidos, en promedio los usuarios reemplazan sus smartphones cada dos años. Según Carrier y Asociados en Argentina esa ventana es aún más pequeña, ya que en promedio, en nuestro país los usuarios reemplazan sus celulares cada 18 meses. Si bien los motivos son varios, e incluyen roturas, robos, y otras veces simplemente aburrimiento, es interesante notar como estos períodos coinciden con el tiempo promedio que duran – o duraban – los contratos en cada uno de estos países.

De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por Gallup y publicado por Forbes, el 51% de los usuarios de celulares iPhone, y el 40% de los de Android, cambian sus smartphones apenas se vence el contrato con su operadora y vuelven a contar con un subsidio, o se anulan las penalizaciones. La gran mayoría de los usuarios restantes reemplazan sus equipos cuando se rompen, o cuando los sienten obsoletos, lo cual no permite establecer un período de tiempo claro, y solamente entre el 2% lo hacen cuando sale un modelo nuevo, una vez por año. Esto significa que la vida útil de los smartphones es relativamente corta lo cual se traduce en un enorme problema ambiental y en un alto costo económico para los usuarios.

A pesar de estos costos, este ritmo frenético de reemplazos se justificó durante algunos años, mientras cada nueva generación de equipos implicaba un enorme salto tecnológico y de calidad con respecto a la anterior. Hoy, sin embargo, si bien la performance los nuevos modelos crece de manera exponencial con respecto a la de sus predecesores, los smartphones han llegado a un punto de innovación en el que, la velocidad de sus procesadores, su capacidad de almacenamiento, y la calidad general de sus componentes, permiten que se mantengan vigentes por varios años, por lo que los usuarios pueden optar por quedarse con ellos por períodos más prolongados de tiempo. Esto mismo ya ha ocurrido con las computadoras personales, las cuáles antes se volvían obsoletas e incapaces de correr el software más reciente en unos pocos años pero, desde hace ya bastante tiempo, desarrollaron una vida útil muy prolongada, lo que reduce la necesidad de los usuarios de reemplazarlas.

Como ya hemos visto en otras oportunidades, los fabricantes de hardware están respondiendo a este cambio de paradigma creando dispositivos más adaptados al paso del tiempo que, gracias a características como la modularidad, permiten que los usuarios reemplacen las piezas defectuosas o desactualizadas por otras nuevas. Esto, también, permite desarrollar líneas de negocio a partir de la venta de accesorios que ayuden a compensar los ingresos que generaban los usuarios que cambiaban regularmente sus smartphones.

Pero incluso en este contexto, muchas personas se aburren de sus dispositivos, o se ven en la necesidad de cambiarlos. Y mientras que, hasta hace poco tiempo, lo único que se podía hacer con el smartphone anterior era pasárselo a un familiar, o guardarlo en un cajón, hoy están surgiendo nuevas posibilidades producto de una serie de startups que están aprovechando la enorme cantidad de teléfonos usados que permanecen desactivados para desarrollar nuevos negocios. A continuación conoceremos a algunas de ellas y veremos de qué manera están aprovechando este recurso.

Sitios de reventa de smartphones usados

No es poco habitual que los usuarios más innovadores, el segmento que más regularmente cambia sus smartphones, deseen vender sus equipos usados. Para ello, es frecuente que recurran a sitios como Mercadolibre u OLX y los publiquen como artículos usados, o intenten venderlos a través de Facebook entre sus amigos. Basta con hacer una breve búsqueda en el sitio de subastas para encontrar más de 80.900 publicaciones de teléfonos celulares usados – cifra que duplica a la cantidad de publicaciones de celulares nuevos – para darse cuenta de que éste es un mercado con potencial.

Esta es una oportunidad que está buscando aprovechar la gente de Trocafone, un startup fundado en Brasil en 2014 dentro del seno de la incubadora de negocios de Quasar Ventures y, de acuerdo con CrunchBase, ya recibió más de $12,6 millones de dólares en cuatro rondas de inversión. Concebido como un marketplace que facilita el intercambio de productos electrónicos usados – y en especial smartphones y tabletas – este sitio permite que los usuarios compren dispositivos usados pero reacondicionados, a un 40% de su valor de mercado. Para quienes deseen deshacerse de sus equipos, el sitio facilita mucho el proceso de venta, estableciendo valores estandarizados por modelo, operadora, y estado general del equipo. Y si bien los precios de compra son notablemente más bajos que los que un usuario podría obtener vendiendo el dispositivo por otros canales – en especial si el mismo tiene la pantalla rota, o algún otro desperfecto – la realidad es que el sitio garantiza la compra inmediata, y resuelve los problemas logísticos y de seguridad que preocupan a muchos usuarios al vender por otros medios.

Este modelo, que es novedoso en la región, ya existía en otros mercados. En los Estados Unidos Swappa, un sitio basado en el estado de Kansas, ofrece un servicio similar desde 2011, y en el Reino Unido, la Meca del retail online, distintos tiendas como Carphone Warehouse – una cadena dedicada exclusivamente a la venta de dispositivos móviles – permiten comprar productos nuevos entregando un teléfono usado como parte de pago, o directamente venderlos a cambio de dinero.

Al mismo tiempo, en mercados como los Estados Unidos y Europa, existen decenas de sitios web que compran dispositivos usados directamente de los usuarios, aunque no con el fin de revenderlos, sino que de reciclarlos. En la mayoría de los casos estos equipos se reacondicionan y se vuelven a vender al consumidor, ya sea en tiendas de descuentos, como equipos usados en países emergentes, o a través de las operadoras, que los compran en masa para utilizar como equipos de recambio o de reemplazo temporal para sus usuarios cuando éstos tienen un problema con sus smartphones. Los restantes son desarmados y vendidos a otras compañías de reciclaje que extraen el plástico, el vidrio, y distintos metales que tienen un importante valor de reventa cuando se venden en grandes volúmenes.

Smartphones como cámaras de seguridad

La compañía estadounidense People Power, basada en Silicon Valley, lanzó recientemente Presence 360, un brazo robótico que permite engancharle cualquier iPhone o celular Android que se encuentre en desuso, y utilizarlo como cámara de seguridad casera.

Este dispositivo, que puede colocarse en cualquier parte del hogar, requiere que el usuario baje la aplicación de Presence en el smartphone que hará las de cámara, y ésta le dará órdenes al brazo robot, el cual puede ser programado para apuntar a distintos rincones en intervalos definidos por el usuario, detectar movimientos extraños, y enviar video-alertas al teléfono (más nuevo) del usuario. Esta solución apunta a utilizar los equipos que descansan en cajones para bajar los costos de sistemas que, de otra manera, tienen valores mucho más elevados.

GPS y controles remotos

Existen una gran variedad de aplicaciones que permiten utilizar el Smartphone como GPS sin poseer una conexión de datos, o como control remoto universal. Algunas de ellas han comenzando a apuntar sus productos a usuarios que poseen equipos que no utilizan como teléfono principal, instándolos a usarlos exclusivamente para esta función.

Los equipos usados no son basura, y no deberían descansar en un cajón. Incluso los smartphones con algunos años de antigüedad son computadores potentes, capaces de realizar todo tipo de funciones, o que por lo menos pueden ser desarmados y vendidos por piezas conservando un valor de reventa.

Por Vrainz Accelerator

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