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¿Qué son las Ciudades Inteligentes?

Utilizar tecnología para mejorar la calidad de vida de la población es uno de los puntos clave de las Smart Cities que buscan acelerar el desarrollo sin dejar de lado la sustentabilidad.

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Comstor, una compañía de SYNNEX Corporation que opera en Norte y América Latina y se enfoca en seguridad, colaboración, networking y centro de datos, explica qué son las Ciudades Inteligentes.

Las Ciudades Inteligentes o Smart Cities son aquellas que utilizan tecnología para generar eficiencia en las operaciones urbanas, de tal forma que mantienen su desarrollo económico al mismo tiempo que mejoran la calidad de vida de la población. Son ciudades automatizadas y más sustentables.

La Universidad Técnica de Viena, en Austria, desarrolló el European Smart City Model (Modelo Europeo de Ciudad Inteligente), que puede servir como guía para localidades que quieran colocar en práctica alguna iniciativa.

En este modelo, son priorizadas 6 áreas claves para el desarrollo de acciones:

  1. Economía
  2. Movilidad
  3. Personas
  4. Gobierno
  5. Medio ambiente
  6. Calidad de vida

Todas estas juntas proporcionan el ajuste de las ciudades actuales en ambientes desahogados, utilizando las tecnologías a favor de la población y de mejoras en la calidad de vida. Además de cuestiones de sustentabilidad, hay también discusiones sobre reducción de gastos públicos y transparencia en relación entre gobierno y ciudadanos.

Casos de éxito en el mundo

Songdo, en Corea del Sur, es una de las Smart Cities que son referencia mundial desde el punto de vista de la planeación urbana. Construida alrededor de un aeropuerto, su población se estima en 250 mil habitantes para el año 2020.

Entre las tecnologías implementadas están: la reprogramación de semáforos de forma automática en caso de que haya intensidad de tráfico en ciertas vías. La densidad del tránsito es controlada por sensores subterráneos. En la ciudad hay también un sistema innovador para recoger basura, sistema automático, que prácticamente elimina la necesidad de su colecta.

La gestión de residuos es sobresaliente también en Barcelona, España, en donde cuadrillas son distribuidas por toda la ciudad y recogen las bolsas cada hora, durante los 7 días de la semana.

Todos los botes son conectados a un gigantesco sistema de tuberías enterrados por lo menos 5 metros a la superficie. Se trata de un gran aspirador de basura. Las bolsas llegan a viajar a 70 km/h por la tubería, llegando al destino final que es un centro de recolección.

En este centro las bolsas son depositadas en contenedores, que después de ser llenados, son transportados a una planta de clasificación. Plástico, metal y papel son reciclados y la basura orgánica es transformada en combustible para mover turbinas que generan electricidad. Por lo menos 160 camiones de recolección dejaron de circular por la ciudad diariamente. Un sistema altamente sustentable, que engloba toda la cadena productiva de basura.

En Copenhague, capital de Dinamarca, la tecnología es utilizada especialmente para disminuir emisiones de carbono, reduciendo consecuentemente la utilización de combustibles fósiles.

Una de las salidas es trabajar en la infraestructura de ciclopistas, incentivando a la población a utilizar bicicleta en vez de carro. De acuerdo con urbanistas locales, si una persona consigue trasladarse 8 kilómetros en bicicleta sobre un trayecto que necesita recorrer de 30 kilómetros, ya contribuye considerablemente con la reducción de la intensidad del tránsito y de la contaminación.

Por ello, además de las ciclopistas son necesarios estacionamientos de bicicletas, locales de alquiler y devolución, además de dispositivos en transporte público como trenes, autobuses y metros que sean capaces de transportarlas.

Las vías ciclistas cuentan con semáforos exclusivos controlados a partir del sistema de Onda Verde, en que los ciclistas pedaleando en promedio de 20 km/h tomarán todos los señalamientos abiertos. Las bicicletas de alquiler son equipadas con GPS y sensores que informan sobre la calidad del aire y los usuarios, así reciben información sobre congestionamientos en tiempo real.

El resultado es que 55% de la población utiliza bicicleta para ir al trabajo diariamente, reduciendo 21% las emisiones de carbono en los últimos 12 años.

En un estudio global publicado por Aruba llamado “Internet de las Cosas: Hoy y Mañana”, las declaraciones apuntan que 71% de las ciudades que invirtieron en IoT en la administración de los servicios urbanos vieron reducción de costos. Entre las ciudades observadas, 70% afirman que la tecnología ofrece mejor visibilidad para los procesos de administración, facilitando que se realicen inversiones hasta alcanzar el objetivo de ciudades inteligentes.

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