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Encuentra respuesta científica al por qué los niños aún tienen ganas de seguir comiendo

Investigadores científicos revelan singulares resultados neuronales.

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¿Alguna vez se ha preguntado por qué a pesar de acabar de comer aún tiene ganas de seguir consumiendo alimentos?, quizá pueda ser por una mala regulación de la conducta cerebral, tal como lo determinaron un grupo de investigadores del Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIMFG), quienes descubrieron que existen alteraciones en los circuitos neurológicos que propician a los niños a que coman más.

“Al analizar porque los niños no pueden regular los impulsos para evitar comer lo que sea, se sabe que pueden existir ciertas moléculas que disparan la acción, pero al final del camino el no poder inhibir las conductas desde el punto de vista cerebral es lo que repercute en el no control”, mencionó el doctor Eduardo Javier Barragán Pérez, quien encabeza la investigación.

La determinación se dio después de analizar a un grupo 45 niños de entre seis y 11 años con diferentes padecimientos: Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), obesidad, talla baja y problemas de conducta o lenguaje. Además, se mantuvo un número de pacientes sanos a los que se les denominó control.

La doctora Pilar Dies Suárez, jefa del departamento de imagenología del HIMFG, detalló que al comparar los pacientes control con el resto los resultados determinaron que tanto los menores con manifestaciones neurológicas (TDAH, problemas de lenguaje y motricidad) como los no neurológicas (obesidad y talla baja) presentan alteraciones en los circuitos cerebrales.

“Estos circuitos o tractos son como las carreteras que llevan la información de un lugar a otro del cerebro y sobre ellas van los automóviles que circulan a una velocidad distinta”, explicó la investigadora.

Con las imágenes de resonancia magnética se observó que los niños tienen alteraciones en el control del impulso, disminuye el número de tractos y la velocidad de la información es distinta.

El tratamiento farmacológico aplicado por los especialistas a niños con TDHA demostró que después de un año los tractos se encendieron y los pacientes clínicamente mejoraron. “Podemos suponer que lo mismo sucederá con los niños que presentan obesidad”, expuso la doctora Pilar Dies.

“Qué pasaría si a estos niños que tienen las alteraciones tanto neurológicas como no neurológicas les damos el tratamiento adecuado, no sólo la dieta a los niños obesos, sino un tratamiento multidisciplinario desde el punto de vista neurológico, los circuitos se van a encender y clínicamente el paciente va a poder controlar sus alteraciones, esto le quitará un gran peso a las familias”, aseguró el doctor Eduardo Barragán.

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Sin embargo, en cualquier caso, explican los especialistas, es recomendable el tratamiento antes de los cinco años de edad o hasta la adolescencia, etapa en la que el cerebro sigue madurando.

La investigación también determinó que en los pacientes obesos existe cuatro o cinco veces más la posibilidad de Trastorno por Déficit de Atención. Por ello se recomienda a los padres de familia que si observan conductas no adecuadas en sus hijos como agresividad, descontrol de sus impulsos, obesidad o talla baja, acudan al médico.

Por: Agencia ID

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