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Cigarros electrónicos ¿un gadget para fumar sin consecuencias o un claro ejemplo de publicidad engañosa?

De seguro que si viste la película "El Turista" (The Tourist) protagonizada por Angelina Jolie y Jhony Deep recordarás inmediatamente el funcionamiento y aspecto que tiene un cigarro electrónico,...

De seguro que si viste la película “El Turista” (The Tourist) protagonizada por Angelina Jolie y Jhony Deep recordarás inmediatamente el funcionamiento y aspecto que tiene un cigarro electrónico, ya que Frank Tupelo uso uno constantemente en dicho film. Básicamente el cigarro electrónico surge como una alternativa para todos los fumadores quienes desean dejar de fumar, fumar sin molestar a las personas que lo rodean o sencillamente fumar de una manera menos nociva, pero, ¿es verdad que un cigarrillo electrónico puede ser menos nocivo que un cigarro de tabaco convencional?. En teoría si, pero en la práctica debido al comercio y las imitaciones podría llegar a convertirse en algo más nocivo que un tabaco común y corriente.

El cigarro electrónico o “e-Cig” por sí mismo, únicamente vaporiza la sustancia contenida en los cartuchos (nicotina), provocando la expulsión de vapor que imita al humo en el cigarrillo tradicional y consiguiendo así en el usuario un efecto similar. Supuestamente al usar el e-Cig se eliminan las consecuencias del cigarro convencional como son los cigarrillos el alquitrán, monóxido de carbono, substancias químicas como DDT, arsénico y formaldehído que es un gas que se usa para preservar animales muertos, esto gracias a que no se produce la combustion del tabaco dentro del organismo que en su conjunto con las más de cuatro mil sustancias tóxicas, son una de las principales causas de muertes por cáncer en todo el mundo.

Para ser más precisos sobre el funcionamiento del e-Cig les comparto la siguiente descripción de la Wikipedia:

La boquilla del aparato contiene un cartucho recambiable o recargable lleno de líquido. Las principales sustancias que contiene el líquido son: propilenglicol y/o glicerina vegetal, nicotina en diferentes dosis como opcional (por lo general entre 0 mg y 36 miligramos por mililitro), sabores y aromas opcionales.

Cuando el usuario inhala a través del aparato, el flujo de aire es detectado por un sensor. Un microprocesador activa entonces un nebulizador (popularizado por la industria como atomizador), que inyecta minúsculas gotitas del líquido en el aire que fluye y lo vaporiza. Esto produce una nube de vapor que es inhalada por el usuario. La adición del propilenglicol hace que la nube de vapor se parezca más al humo de un cigarrillo normal. El microprocesador activa también un LED de color naranja (que en los últimos modelos puede ser de otros colores: verde, azul, rosa, etc.) en la punta de aparato para mejor simular el acto fumar auténtico.

 

Una de las empresas pioneras de este producto es la compañía china RUYAN, quienes en el año 2000 crearon el primer e-Cig, hoy en día cuentan con varios premios otorgados por distintas instituciones como mejor idea de negocio y según informan han realizado intensas pruebas químicas y de salud que garantizan el sano consumo de sus productos que tienen patentes registradas.

Hasta aquí todo parece estar bien y el e-Cig es uno de los productos milagrosos de todos los tiempos, pero, ¿Qué sucede cuando nos topamos con un cigarro electrónico “similar” o de imitación? vemos sencillamente como todas sus bondades se van al caño. Distintas organizaciones mundiales como la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la FDA (Administración Federal de Fármacos) de los Estados Unidos han advertido acerca de las sustancias tóxicas y sumamente nocivas que podrían contener ciertos cigarros electrónicos estos productos, específicamente la sustancia dietilenglicol, un anticongelante, y que bajo el eslogan de no poseer sustancias cancerígenas engañan a los consumidores finales.

En México, estos cigarros electrónicos han cobrado gran popularidad, pero cabe mencionar que es un artículo ilegal, ya que es un producto que no se puede vender ni importar, por lo que la única forma de conseguirlos es recurrir a lugares en donde venden productos de dudosa procedencia o encargarlos por Internet.

El problema radica siempre en la poca información que los mismos consumidores finales tienen con respecto al producto que consumen. Hoy en día existen cigarrillos electrónicos que tienen capacidades sorprendentes de integración social, por mencionar un ejemplo, la compañía Blucigs recientemente sacó al mercado un e-Cig que posee sensores de proximidad que detectan otro producto de la misma empresa y se tornan de color azul, esto para fomentar el dialogo y la socialización entre estos consumidores.

La mejor recomendación que les podemos dar en WebAdictos es que antes de adquirir cualquier producto se cercioren de su calidad, procedencia, garantía, seguridad, es decir, hagan una investigación a fondo para siempre elegir la mejor opción, sobretodo cuando se tratan de productos relacionados con la salud.

Fuente: Wikipedia / El Universal / Punto Fape

 

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